Qué es Andalucía: territorio, cultura, turismo y realidad social

Paisaje de Andalucía

Hablar de qué es Andalucía no se resuelve con dos tópicos sobre sol, playa y flamenco. Es un territorio inmenso, un cruce de caminos histórico, un lugar donde viven millones de personas con problemas, sueños y contradicciones muy reales, más allá de los folletos turísticos y de los anuncios de cerveza.

Al mismo tiempo, Andalucía es también inspiración: una tierra de acentos, de memoria, de pueblos que han tenido que irse y de otros que se han quedado, de latifundios antiguos y nuevas urbanizaciones con piscina, de playas abarrotadas y de Doñana sedienta. Entenderla exige mirar sus paisajes, sus ciudades y su economía, pero también los relatos que hablan de ella sin contar con los andaluces.

Andalucía en el mapa: tamaño, capital y provincias

Desde el punto de vista político y administrativo, Andalucía es una comunidad autónoma del sur de España. Su capital es Sevilla y está formada por ocho provincias: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. En conjunto, es la región española con mayor número de habitantes.

El territorio andaluz supone aproximadamente el 17,3 % de la superficie total de España, con unos 87.268 km2. Para hacerse una idea, es más extensa que países europeos como Bélgica, Holanda, Dinamarca, Austria o Suiza. No estamos hablando, por tanto, de un rincón pequeño, sino de un espacio enorme y muy diverso.

En este gran espacio viven alrededor de ocho millones de personas, aunque el impacto de lo que se produce aquí va mucho más allá: la agricultura, la ganadería y la pesca andaluzas alimentan a decenas de millones de personas en Europa y fuera de ella. Se suele repetir que la producción agroalimentaria andaluza da de comer a más de cien millones de personas al año, una cifra que, aunque varía según las fuentes, sirve para entender el peso económico de la región.

Además de su tamaño, hay un rasgo geográfico clave: Andalucía es vértice entre Europa y África y punto de encuentro entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. El estrecho de Gibraltar, al sur, es uno de los pasos marítimos más importantes del planeta y ha convertido históricamente a la región en un lugar codiciado por todo tipo de potencias y culturas.

Mapa y ciudades de Andalucía

Paisajes, clima y espacios naturales andaluces

Si algo define a la región es su impresionante variedad de paisajes. En pocos kilómetros se puede pasar del cálido valle del Guadalquivir a las sierras de media y alta montaña, de desiertos casi lunares a cumbres nevadas, o de marismas llenas de vida a largas playas de arena fina.

El valle del Guadalquivir actúa como gran columna vertebral de Andalucía. Este río, que cruza la comunidad de este a oeste, ha sido “padre” de civilizaciones como Tartessos y de muchas culturas posteriores que dejaron a sus orillas ciudades, puertos y monumentos de enorme valor. Al mismo tiempo, riega campiñas fértiles y zonas agrícolas que sostienen buena parte de la economía regional.

En el norte se eleva Sierra Morena, una larga cadena montañosa que separa Andalucía de la Meseta y que acoge dehesas, cotos de caza, pueblos mineros y paisajes de monte mediterráneo. Hacia el este y el sur se alzan los Sistemas Béticos, donde se encuentra Sierra Nevada, con el Mulhacén y el Veleta, las cumbres más altas de la península ibérica, que combinan nieve, deportes de invierno y un paisaje de una belleza espectacular.

En la provincia de Almería, el desierto de Tabernas ofrece un escenario casi único en Europa: un paisaje árido y erosionado que ha servido de plató para cientos de películas y rodajes. No es casualidad que en Andalucía se realicen cerca de 1.500 rodajes al año; la diversidad de escenarios naturales es un enorme atractivo para la industria audiovisual.

La joya ecológica por excelencia es el Parque Nacional de Doñana, situado en la desembocadura del Guadalquivir, cerca de Matalascañas y El Rocío. Allí se mezclan dunas móviles, playas vírgenes, cotos y marismas que son refugio para miles de aves en sus rutas migratorias entre Eurasia y África. Doñana es un símbolo mundial de biodiversidad, pero también de los conflictos por el agua, entre la conservación y los intereses agrícolas y urbanísticos.

El litoral andaluz suma casi 900 kilómetros de costa. No es solo una franja de playas para turistas; es un espacio donde viven muchas poblaciones pesqueras y portuarias, donde se mezclan barrios populares, chiringuitos, urbanizaciones, puertos deportivos y ecosistemas frágiles. El mar ha marcado la vida de provincias como Cádiz, Málaga, Granada, Almería y Huelva durante siglos.

Playas de Andalucía: Atlántico y Mediterráneo

Las playas andaluzas se dividen, grandes rasgos, en dos grandes bloques: las del océano Atlántico y las del Mediterráneo, cada una con su carácter propio. Quien haya recorrido desde Ayamonte hasta Tarifa, y luego subido por la Costa del Sol hasta Almería, sabe que no todas las orillas andaluzas son iguales.

En el Atlántico se extiende la conocida Costa de la Luz, que abarca el litoral de Huelva y Cádiz. Sus playas suelen ser amplias, con arena muy fina y un oleaje más fuerte. Lugares como Isla Canela, Isla Cristina, Islantilla, La Antilla, El Rompido, Nuevo Portil, Punta Umbría o Matalascañas, en Huelva, y Rota, El Puerto de Santa María, Chiclana, Conil de la Frontera, Zahara de los Atunes o Tarifa, en Cádiz, son destinos muy apreciados por quienes buscan espacios relativamente abiertos, viento y, en muchos casos, menos saturación urbanística que en otras zonas del Mediterráneo.

Tarifa, en concreto, se ha convertido en un paraíso del surf, windsurf y kitesurf gracias a la combinación de vientos, olas y entorno natural. No es exagerado decir que reúne algunas de las mejores condiciones de Europa para estos deportes acuáticos.

En el Mediterráneo, la costa se vuelve en general más recogida y el clima es algo más templado, con aguas más cálidas y oleaje más suave. Desde el estrecho de Gibraltar hacia el este, encontramos la Costa del Sol (Málaga), la Costa Tropical (Granada) y la Costa de Almería. Allí se ubican destinos como Estepona, Puerto Banús, Marbella, Fuengirola, Benalmádena, Mijas, Torremolinos o Nerja, nombres asociados al turismo internacional desde hace décadas.

La Costa del Sol, en particular, ha sido uno de los motores del turismo de masas en España gracias a sus playas, su clima suave durante buena parte del año, su densísima oferta hotelera y de apartamentos turísticos, campos de golf y ocio nocturno. En Almería, localidades como Adra, Almerimar, Roquetas de Mar, Aguadulce, El Toyo o Vera combinan turismo de sol y playa con urbanizaciones, segundas residencias y, no pocas veces, tensiones por el uso del agua en una provincia muy seca.

Costa de Andalucía

Ciudades y lugares de interés en Andalucía

Más allá de los paisajes, la región está salpicada de ciudades históricas, pueblos blancos y enclaves monumentales que han ido acumulando capas de historia: fenicios, romanos, visigodos, andalusíes, castellanos… Cada etapa ha dejado su huella en forma de mezquitas, catedrales, murallas, palacios, plazas y barrios populares.

Sevilla, la capital andaluza y la tercera ciudad de España por población, es uno de los destinos más visitados del país. Entre sus iconos están la Giralda, antiguo alminar almohade convertido en campanario de la enorme catedral gótica; la propia Catedral, una de las mayores del mundo; la Torre del Oro, a orillas del Guadalquivir; y el barrio de Santa Cruz, con su laberinto de callejuelas estrechas y patios encalados. Sevilla combina monumentalidad, fiestas como la Semana Santa o la Feria de Abril y una vida cotidiana marcada por el río y los barrios.

Granada, a los pies de Sierra Nevada, es conocida desde hace siglos como “la joya mora”. Allí se levanta la Alhambra, uno de los palacios más admirados del planeta, con sus patios, palacios y los jardines del Generalife. La ciudad conserva un fuerte aire andalusí en barrios como el Albaicín, pero también una vida universitaria intensa y una mezcla de tradición, turismo masivo y problemas de vivienda que se suele olvidar en las postales.

En Córdoba, que fue capital del califato omeya en al-Andalus, la Mezquita-Catedral es el símbolo de un pasado en el que la ciudad fue uno de los grandes centros culturales del Mediterráneo. Su bosque de columnas y arcos de herradura, junto con el casco histórico de callejuelas y patios floridos, se complementa con las ruinas de Medina Azahara, ciudad palatina levantada en las afueras que hoy es un importante yacimiento arqueológico.

Málaga combina un casco histórico con restos fenicios, romanos y andalusíes (como la Alcazaba) con un puerto renovado, museos de arte y la enorme tira urbana de la Costa del Sol. En las últimas décadas, la ciudad se ha reposicionado también como destino cultural, mientras su entorno costero se llena de hoteles, campos de golf y viviendas turísticas.

La ciudad de Almería conserva quizá como ninguna otra su herencia andalusí en el trazado del casco histórico y en su Alcazaba, dominando el puerto y el mar. Sus paisajes desérticos contrastan con las playas de la Costa de Almería y con el mar de invernaderos que, además de producir hortalizas para media Europa, generan debate sobre el uso del agua, la mano de obra y las condiciones laborales.

Cádiz, asomada a una bahía plateada, presume de ser una de las ciudades más antiguas de Occidente, fundada por los fenicios en torno al siglo VIII a.C. Sus casas encaladas, su luz atlántica, su vegetación casi tropical y su tradición marinera la convierten en un lugar singular, donde conviven historia, carnaval y un puerto con mucho tráfico comercial.

En la vecina Huelva, la huella de Cristóbal Colón y el llamado “descubrimiento” de América está presente en lugares como Palos de la Frontera o el monasterio de La Rábida, desde donde se organizaron los viajes colombinos. Hoy, la provincia combina industria pesada, agricultura intensiva, turismo de playa en la Costa de la Luz y una relación muy estrecha con Doñana.

En el interior, Jaén se levanta al pie de un castillo medieval y conserva una catedral renacentista imponente, además de baños árabes del siglo XI. Su provincia está cubierta de olivares casi infinitos, pero también de espacios naturales como la Sierra de Cazorla, donde nace el Guadalquivir y donde sobreviven importantes poblaciones de fauna salvaje.

Ciudades como Ronda, colgada sobre un profundo tajo en plena serranía, se han ganado el calificativo de “ciudad soñada” por su paisaje dramático y su patrimonio. Antequera, en Málaga, combina un gran conjunto monumental con dólmenes prehistóricos y un entorno natural muy singular. Y Jerez de la Frontera, en Cádiz, mezcla vino, caballos y flamenco: es la cuna del vino de Jerez, llena de bodegas visitables, y un centro de referencia en la doma y exhibición del caballo de pura raza andaluza.

Ciudades y pueblos de Andalucía

Turismo, ocio y mitos andaluces

La imagen exterior de la región está fuertemente asociada al turismo, el folclore y el ocio. Andalucía ofrece desde playas doradas y estaciones de esquí al sol en Sierra Nevada, hasta rutas ecuestres, vuelos en parapente, campos de golf, festivales de música, rutas de pueblos blancos y una larga lista de actividades deportivas y recreativas.

El turismo de costa se complementa con el turismo rural y de interior, centrado en pueblos blancos, parques naturales, rutas de senderismo y gastronomía local. A esto se suma un potente turismo cultural que gira en torno a las grandes ciudades históricas, a sus fiestas (Semana Santa, ferias, romerías) y a manifestaciones artísticas como el flamenco, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Andalucía es también tierra de rituales y símbolos muy arraigados que se han convertido en parte del imaginario colectivo: el mundo del toro y la tauromaquia, el ritual del vino y las bodegas, el caballo y su doma, las casetas y trajes de flamenca, las peñas flamencas y tablaos, las cofradías y hermandades. Al mismo tiempo, estos elementos generan debates intensos sobre tradición, maltrato animal, explotación turística o mercantilización de la cultura.

La literatura, la ópera y el cine han contribuido a expandir fuera de España personajes y estereotipos andaluces. Figuras como Carmen, Don Juan Tenorio o el barbero de Sevilla nacen o se sitúan en escenarios andaluces que luego han sido reinterpretados una y mil veces. Todo esto alimenta una imagen romántica y exótica que a menudo poco tiene que ver con la vida diaria de quienes viven en los barrios de esas mismas ciudades.

En los últimos años, grandes marcas han redoblado esta visión simplificada. Anuncios que proclaman que “Andalucía es tierra de acentos” o que convierten el acento andaluz en un producto vendible refuerzan la idea de que la región es un lugar “de raíces”, “de arte” o “de energía positiva”, pero sin entrar en quién controla realmente los beneficios de ese relato ni en las desigualdades que se esconden detrás del cartel luminoso.

Gastronomía, agroindustria y agua

La gastronomía andaluza es otro de los grandes motivos de orgullo e identidad: aceite de oliva, gazpacho, salmorejo, pescaíto frito, jamón, mariscos, guisos de cuchara, chacinas, vinos generosos como el de Jerez, dulces de convento, frutas y hortalizas de temporada… La lista es larga y, para qué negarlo, se le hace la boca agua a cualquiera.

Detrás de esa cocina hay una potente agricultura, ganadería y pesca que sostienen no solo a la región, sino a buena parte de los mercados europeos. Extensos olivares en Jaén y Córdoba, invernaderos en Almería, frutas subtropicales en la Axarquía malagueña, fresas y frutos rojos en Huelva, viñedos en Jerez y Montilla, flotas pesqueras en el Golfo de Cádiz o en la contaminación en Algeciras… Todo ello compone un mosaico productivo que genera riqueza, pero también tensiones sociales y ambientales.

Uno de los puntos más delicados es el uso del agua. La expansión de cultivos intensivos, campos de golf, urbanizaciones turísticas y macroexplotaciones agrícolas ha disparado la demanda de recursos hídricos en una región especialmente vulnerable a la sequía. Casos como los pozos ilegales en el entorno de Doñana, que extraen cientos de miles de metros cúbicos de agua, o la explotación de acuíferos para regar aguacates y mangos en zonas donde apenas llueve, muestran hasta qué punto el modelo actual es insostenible.

El discurso filantrópico de algunas grandes familias terratenientes o empresas, que se presentan como quienes “dan de comer al mundo”, contrasta con la realidad de latifundios históricos, jornaleros precarios y mano de obra migrante trabajando en condiciones duras en el campo y en los invernaderos. La riqueza existe, sin duda, pero la distribución de esa riqueza es muy desigual, y buena parte de los beneficios acaban en manos de capitales externos.

En paralelo, la proliferación de apartamentos turísticos, airbnbs y complejos vacacionales ha disparado el precio de la vivienda en muchos barrios costeros y urbanos, a la vez que multiplica el consumo de agua y energía. Para el turista, el “duchazo de menos de cinco minutos” y el aire acondicionado encendido todo el verano pueden ser anécdotas; para quien vive allí todo el año, son facturas, restricciones de agua y cambios profundos en su entorno.

Identidad andaluza, tópicos y relatos externos

Más allá de los datos, Andalucía es un pueblo vivo con identidad propia, construido a partir de una historia de expulsiones, migraciones, explotación agrícola, resistencia cultural y orgullo de clase trabajadora. Sin embargo, el relato dominante sobre lo que “es ser andaluz” muchas veces no lo construyen los andaluces, sino miradas externas: la televisión estatal, las marcas de cerveza, las campañas institucionales o la industria turística.

En estos relatos, los andaluces aparecen como seres alegres, graciosos y casi mágicos, aficionados a la siesta, la guitarra, el chiste fácil y la fiesta permanente. Se convierte la precariedad en “arte de vivir”, la emigración en “aventura” y la explotación agrícola en “tradición familiar”. Mientras tanto, se invisibiliza al jornalero que trabaja horas y horas por salarios mínimos, a la camarera de piso que limpia hoteles de lujo, o a la joven que tiene que irse a Londres para poder ejercer su profesión.

También se produce lo que podríamos llamar un “españisplaining” o “guirisplaining”: gente de fuera explicando a los andaluces qué son, cómo deben hablar o cómo tienen que vivir su identidad. El acento andaluz se caricaturiza o se convierte en “marca cool” cuando interesa vender, mientras en muchos contextos se sigue penalizando como si fuera “hablar mal”. Y el flamenco, arraigado en barrios populares de Andalucía, tiene hoy grandes centros de negocio y reconocimiento fuera de la propia región.

La realidad es que hay andaluces en todas partes: Madrid, Barcelona, Londres, Berlín, América Latina, incluso en lugares tan remotos como Nueva Zelanda. Una diáspora que no se explica solo por el supuesto “espíritu aventurero”, sino por la necesidad de buscar trabajo y un futuro digno. Sin embargo, esa emigración suele aparecer en los discursos oficiales como una anécdota simpática, no como un síntoma de problemas estructurales.

Frente a esto, mucha gente en Andalucía reivindica el derecho a definir por sí misma qué significa ser andaluz o andaluza, sin depender de la visión de las élites económicas, mediáticas o políticas de otros territorios. No se trata de negar la alegría, la hospitalidad o el sentido del humor, sino de no permitir que esos rasgos se utilicen para tapar la desigualdad, el paro, la precariedad o la sobreexplotación de los recursos naturales.

En última instancia, Andalucía es lo que viven hoy sus gentes: quien riega el campo de golf y se queda sin agua en casa, la niña que empieza a jugar al fútbol sabiendo que quizá tendrá que emigrar, la familia que no puede pagar el alquiler de su barrio porque se llena de alojamientos turísticos, el agricultor que ve subir el precio de la luz y bajar el de sus productos, la chavalería que mezcla reguetón con quejíos flamencos en un pueblo de la sierra.

Todo lo anterior dibuja una Andalucía compleja: territorio inmenso, potencia turística y agroalimentaria, cruce de mares y culturas, pero también lugar de desigualdades y de relatos disputados. Entenderla pasa por disfrutar de sus playas, su gastronomía y sus ciudades, claro, pero también por escuchar a quienes la habitan y reconocer sus luchas por la tierra, el agua, la vivienda, la cultura y la dignidad, sin dejar que nadie de fuera dicte quiénes son o qué deben ser.

Oposiciones a Correos 2020/2021 en Algeciras: plazos de inscripción

oposicioens a correos en algeciras

Las oposiciones de Correos son a las que más personas deciden apuntarse debido a la facilidad de su temario, que es corto y rápido de aprender; así como también al elevado número de plazas que salen en cada convocatoria.

En estos momentos se ha abierto el plazo para las nuevas oposiciones a Correos 2020/2021, y queremos centrarnos en lo que compete a Algeciras por si te decides a presentarte. Así, aquí tienes toda la información que necesitas conocer.

Oposiciones a Correos: cuándo se abre el plazo

Apuntarte a las oposiciones de Correos es el primer paso una vez tomas la decisión de hacerlas. Y ya podemos decirte que este está abierto desde el 23 de noviembre hasta el 2 de diciembre de 2020. Es decir, a partir de este momento, y durante un plazo limitado, podrás inscribirte en ellas.

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La contaminación en Algeciras

La contaminación en algunas ciudades de España es realmente preocupante, superando los máximos recomendados por la Unión Europea. Esto tiene una repercusión directa sobre el medioambiente, y también sobre la salud de la fauna, flora y personas que habiten en la zona. Una de las zonas que más han preocupado es la Bahía de Algeciras, donde se denunciaron niveles de contaminación preocupantes.

Unos niveles de contaminación que han ido cambiando con respecto al tiempo y cuyo origen es bien conocido por los vecinos de este municipio gaditano, que son los que han tenido que padecer sus consecuencias directas del aire de Algeciras…

Problemas de contaminación en la zona de Algeciras

Barco y humo en algeciras

Algunas asociaciones, y personas de la zona de Algeciras, han denunciado en varias ocasiones la elevada contaminación de esta ciudad andaluza, especialmente en la zona de la bahía. El motivo está identificado, y es que se encuentra en una ubicación estratégica en cuando al tráfico marítimo, con la llegada y partida de multitud de barcos de mercancías y pasajeros, como el ferry que parte hacia o desde Tánger.

Según los denunciantes, el Puerto de Algeciras permite que los ferrys y otras embarcaciones sigan emitiendo gases sin actos contundentes hasta la fecha. Estas medidas a las que se refieren los denunciantes pasan por revisiones de los buques, reparación de los sistemas de filtración, multas, o retenciones en caso de no cumplir con las normas (las pocas existentes, puesto que las emisiones navales no están reguladas).

Ten en cuenta que los barcos funcionan gracias a motores diésel enormes, con consumos y emisiones muy elevados. De hecho, el transporte marítimo emite a la atmósfera una alta cantidad de partículas contaminantes debido a la combustión del gasóleo que se necesitan para mover estas enormes plataformas flotantes.

Además, en algunas ocasiones, los barcos de la Bahía de Algeciras sufren problemas técnicos en sus motores que pueden aumentar las emisiones normales de estos vehículos. Cuando todo está correcto, el humo que sale por las chimeneas es de un color blanquecino por la presencia de vapor de agua que se libera en la combustión.

Pero cuando ese humo se torna blanco denso o negro, está indicando que hay problemas en los motores de la embarcación. Es precisamente en esos momentos cuando más partículas contaminantes se están liberando. En estos casos, se deberán revisar si los filtros tienen agua por deficiente refrigeración (cuando es blanco), o si se debe a problemas como hélices sucias, casco generando mayor resistencia, exceso de carga a bordo, alta tasa de revoluciones, filtros o inyectores del motor sucios, etc. (negro).

Si se tiene en cuenta que el 90% del comercio mundial se realiza a través de transporte marítimo, convierten a la Bahía de Algeciras en un punto tórrido en cuanto a emisiones. De hecho, se estima que un 3% de emisiones globales del CO2 a nivel mundial corresponde al transporte naval. Para hacerlo aún más gráfico, si las emisiones navales fuesen un país, serían el 6º más contaminante del mundo tras Estados Unidos, China, Rusia, India y Japón.

Por todo esto, los habitantes de Algeciras que viven cerca de la zona del puerto afectada por la contaminación del aire que producen los barcos, se han visto obligados a comprar un purificador de aire para respirar aire limpio en sus domicilios.

Contaminantes

Chica en algeciras con mascarilla
coronavirus covid-2019 Girl in mask fear

El resultado es emisiones de gases como el dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx), óxido nitroso (N2O) y otras partículas sólidas. El CO2 es uno de los gases de efecto invernadero que favorecen el calentamiento global y cambio climático. Las otros tipos de emisiones no son menos preocupantes, especialmente los óxidos de nitrógeno y azufres que contribuirán con el esmog y la lluvia ácida.

Las partículas finas sólidas que emiten, conocidas como hollín, y que se crean durante la combustión incompleta de combustibles fósiles como el petróleo o carbón (especialmente en motores viejos o con escaso mantenimiento), también representan problemas para la salud, especialmente para los que tienen enfermedades en las vías respiratorias.

Independientemente del problema de salud, cuando esas partículas sólidas viajan a la atmósfera o se depositan sobre la nieve o hielo de los casquetes, también contribuyen al calentamiento global modificando la capacidad de reflexión del calor que tiene la Tierra, absorbiendo más luz solar.

Calidad del aire en la zona

La calidad de aire en la zona de Algeciras en la actualidad es bastante buena, como se puede comprobar en este mapa online. Y el “culpable” de esto lo tienen varios factores que han confluido, como la reducción del tráfico debido a la pandemia, las condiciones climáticas de la zona, y algunas medidas que se han tenido que tomar en la zona.

En dicho mapa interactivo podrás comprobar que el estado actual está entre los niveles buenos, marcados en verde. La leyenda de los colores de medición del aire, para poder interpretar las lecturas es:

  • Buena (Verde claro): la cantidad de partículas en suspensión del aire son bastante satisfactorias, con una contaminación que representa poco o ningún riesgo.
  • Moderada (Verde): la calidad es aceptable, con una ligera contaminación que podría representar problemas de salud para un número de personas muy reducido, como los enfermos con enfermedades respiratorias, que deberían moderar la actividad física al aire libre.
  • Dañina para ciertos grupos (Amarillo): las personas sensibles deberían limitar las actividades al aire libre por periodos prolongados o esfuerzos físicos excesivos que impliquen un aumento del ritmo de la respiración, inhalando más contaminantes.
  • Dañina (Naranja claro): incluso las personas sanas experimentarían efectos adversos en la salud. Las personas con problemas respiratorios tendrían riesgos serios si se exponen a ese nivel de contaminación del aire.
  • Muy dañina (Naranja oscuro): alerta de riesgo de salud con efectos graves.
  • Peligroso (Rojo): altera sanitaria de emergencia, donde toda la población se vería afectada y se deberán tomar medidas de evacuación o uso de equipos de protección.

La playa y el puerto de Algeciras

Algeciras, en la provincia de Cádiz, es una ciudad de tradición marinera que fue tomando una gran relevancia en la región gracias a su puerto, que actúa de puente entre África y Europa y por el que cada año circulan millones de personas. Sin embargo, Algeciras no es sólo un lugar de paso sino que ofrece a los visitantes una gran variedad de planes que hacer.

Aquellos que busquen conocer los orígenes de la ciudad podrán disfrutar de su magnífico patrimonio cultural mientras que quienes prefieran la naturaleza deberán poner rumbo a sus espléndidas playas.

Playas de Algeciras

Playa de Algeciras

Buena parte de los encantos de Algeciras lo constituyen sus playas. En total unos 5 kilómetros de playas de arena dorada y fina en un enclave tan especial como es el cruce de la costa de la Luz con la costa del Sol y en pleno estrecho de Gibraltar. Espacios naturales donde encontrar relax y abstraerse de la rutina pero con los servicios necesarios para gozar de todas las comodidades. Entre las playas de Algeciras más populares se hallan la del Rinconcillo, la de San García o Getares y la cala Arenas.

Playa del Rinconcillo

Se trata de la playa más grande de Algeciras con 2,5 kilómetros de extensión y la que cuenta con mayor afluencia de visitantes, especialmente en verano, al tener mayor número de equipamientos públicos y servicios. A unos 4 kilómetros de esta playa está el puerto deportivo y en los alrededores hay comercios pequeños y con encanto donde hacer algunas compras tras una jornada playera.

Una playa de arena dorada y aguas limpias donde en días de bastante viento es toda una experiencia ver a los surfistas surcar las olas. Incluso mejor aún, unirse a ellos con una tabla para comprobar nuestra destreza en este deporte. Para los que se conformen con tumbarse al sol y contemplar el paisaje, la playa del Rinconcillo tiene unas vistas muy lindas del peñón de Gibraltar. Sus aguas son poco profundas por lo que es ideal para ir con niños.

Playa de San García o Getares

La de San García o Getares es una de las mejores playas de Algeciras. Se ubica al sur de la localidad y tiene 1.500 metros de longitud y 40 metros de ancho. Al igual que la playa del Rinconcillo, ésta también es muy familiar por lo que los más pequeños podrán pasarlo en grande bañándose en sus aguas limpias y construyendo pequeños castillos en la orilla con su arena blanca y fina.

Aunque suele ser muy frecuentada en verano también, durante los meses de septiembre y octubre es perfecta para dar largos paseos e incluso algún que otro chapuzón si el tiempo lo permite. La playa de San García o Getares es un buen lugar para pasar el día al aire libre pues está equipada con servicios y rodeada de restaurantes de diferentes tipos de comida, así como cafeterías, heladerías y pubs. A ella se puede acceder en coche ya que posee varias plazas de aparcamiento.

Cala de Arenas

Algeciras cala Arenas

La cala de Arenas se localiza al sur de la ciudad, en los límites del estrecho de Gibraltar con la bahía de Algeciras en las últimas estribaciones de las sierras del Bujeo. Se trata de una sucesión de tres calas de características parecidas establecidas en el parque natural del Estrecho.

A diferencia de las otras playas de Algeciras, cala Arenas no es de fácil acceso lo que en cierta medida la ha protegido del turismo de masas, ha permitido la conservación de su entorno y la ha dotado de intimidad. Está formada por una zona arenosa estrecha y en sus extremos encontramos arrecifes. La claridad de sus aguas, la ausencia de un fuerte oleaje y la riqueza de sus fondos marinos hacen que cala Arenas sea un lugar perfecto para practicar buceo. Con apenas 30 metros de anchura y 400 metros de longitud este lugar destaca por la limpieza de la playa y el color turquesa del agua.

Éstas son las playas de Algeciras más destacadas pero a pocos kilómetros de la localidad encontramos más espacios donde disfrutar del mar y la naturaleza, pues la costa gaditana cuenta con hermosas playas de aguas limpias y claras en otras localidades como Zahara de los Atunes, Bolonia, Conil de la Frontera o Barbate. Nada mejor que aprovechar una visita a Algeciras para recorrer también sus alrededores.

Puerto de Algeciras

Pero en las aguas de Algeciras no sólo uno se puede bañar ya que en el puerto se puede aprovechar la jornada para pescar, practicar piragüismo o kayak. A la entrada del puerto de Algeciras se halla una estatua en honor al célebre guitarrista Paco de Lucía, uno de los hijos predilectos de la ciudad.

Una vez dentro se puede ver el incesante tráfico de los barcos y las grúas que usan este sitio para cargar y descargar mercancías procedentes de diversos rincones del mundo.

Senderismo en Algeciras

Otra de las actividades que se pueden realizar al aire libre en Algeciras más allá de las playas y calas es una ruta de senderismo por la Garganta del Capitán. Este recorrido se puede encontrar al oeste de la localidad y a lo largo de la misma es posible observar los vestigios de antiguas edificaciones y visitar el parque natural de Los Alcornocales.

¿Qué más ver en Algeciras?

Senderismo en Algeciras

El patrimonio natural de Algeciras es maravilloso pero el casco histórico de la ciudad también merece una visita. Fue fundada en el año 711 d.C por los árabes con el nombre de Al-Yazira al-Jadra que significa «la isla verde» y destruida casi por completo en hacia finales del siglo XIV. No obstante, la ciudad actual de Algeciras nació a causa del éxodo de los habitantes de Gibraltar, tras la ocupación inglesa del peñón.

El itinerario para conocer el centro de Algeciras se puede hacer caminando ya que la mayoría de sus lugares de interés están diseminados por él. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Palma: Declarada Bien de Interés Cultural en 1992 es la principal estampa de Algeciras y está situada en la Plaza Alta de la ciudad.
  • Capilla de Nuestra Señora de Europa: Capillita del siglo XVIII que se sitúa en un lado de la Plaza Alta.
  • Acueducto de Algeciras: Esta construcción civil conocida popularmente como “Los Arcos” se construyó para abastecer de agua a la ciudad desde el manantial de Las Minillas y data del siglo XVIII.
  • Hospital y capilla de la Caridad: En la plaza Juan de Lima se ubica este edificio religioso de mitades del siglo XVIII.
  • Capilla del Cristo de la Alameda: Cerca de la plaza Juan de Lima encontramos este templo de estilo barroco.
  • Mercado de abastos: Fue construido en 1935 por Eduardo Torroja y destaca por su planta octogonal y su asombrosa cúpula de hormigón.
  • Hornos de El Rinconcillo: Se trata de los restos de dos hornos romanos adosados para la elaboración de ánforas.
  • Factoría romana de salazones: Yacimiento arqueológico que data de los siglos siglos I y V d.C. donde los antiguos romanos maceraban el garum, la popular salsa de pescado que desde aquí se exportaba a todo el imperio y que adoraban. Se sitúa en la Villa Vieja de Algeciras.
  • Mezquita Aljama: Vestigios de una mezquita del siglo VIII al sur de lal municipio.
  • Parque de María Cristina: Jardines de estilo francés inaugurados en 1834 donde se localizan las ruinas de los baños andalusíes.
  • Parque Arqueológico de las Murallas Meriníes: Aquí podemos observar tramos de la muralla, torres y fosos de la antigua ciudad musulmana y el Centro de Interpretación de la cultura Andalusí que dispone de colecciones arqueológicas de Algeciras.
  • Parque de Las Acacias: Jardines de estilo inglés, también conocidos como “Jardines Smith”, que se ubican cerca del puerto de Algeciras.

Qué ver en Algeciras

Una ciudad que gracias a su ubicación geográfica, en el estrecho de Gibraltar y donde el Mediterráneo y el Cantábrico se dan la mano, se ha convertido en uno de los grandes puertos marítimos, por lo que cuando nos preguntamos qué ver en Algeciras, la respuesta esté cubierta de numerosos rincones que cuentan grandes leyendas.

Monumentos y parques que se unen a las plazas más emblemáticas y todo ello, digno de ser visitado al menos una vez en la vida. Si bien la época romana marcó un antes y un después en esta tierra, la Edad Media supuso su nuevo despegue, gracias a ser una puerta al resto de Europa. ¿Quieres conocer Algeciras un poco más?

Parque Arqueológico de las Murallas Merinies

Parque Arqueológico de las Murallas Merinies

Hay que comenzar por esas herencias que todavía se mantienen en pie. Por eso si nos preguntamos qué ver en Algeciras, lo mejor es echar la vista atrás y buscar este parque arqueológico. Fueron unas excavaciones a finales de los años 90 que dieron paso a este lugar. Allí podrás ver una muralla, de unos 200 metros que también conserva las torres en la zona norte. Cada torre se separa de la anterior por unos 20 metros, aunque no cuentan con demasiada altura.

Pero además de ello, también apareció el foso junto a la puerta. Esta última recibe el nombre de Puerta de Gibraltar. Aquí se puede ver cómo se basaba en un complejo defensivo, en su momento. Ya que una de las torres están un poco más hacia delante. Justo al norte, también se encontró el cementerio. De él sí que había evidencias, pero nunca se sabía dónde estaba situado hasta el momento de la excavación. Algunas de dichas evidencias datan del siglo X.

Mezquita Aljama

Mezquita Aljama

Es cierto que nos encontraremos con los restos de la Mezquita, pero también es otro de los lugares qué ver en Algeciras. En este caso, tendremos que ir hasta la zona sur de la ciudad. Allí podrás ver parte de sus muros y un pozo integrado en sus jardines.

Es cierto que parece haber ciertas controversias con dichos restos, pero se apunta a que datan del siglo VIII.

Un lugar que tampoco tenía demasiada altura y que fue invadido por los Vikingos. Ya en el siglo XVIII los restos de este lugar se usaban para guardar la pólvora.

Plaza Alta de Algeciras

Plaza Alta de Algeciras

Ya volviendo un poco más hacia nuestros días, nos encontramos con un lugar que también conviene visitar. Ya que es uno de los grandes puntos de encuentro. Ya que aquí podrás ver algunos de los monumentos más importantes que tiene Algeciras. Esta plaza es quien ve la mayor parte de las fiestas pero también las concentraciones que se suelen celebrar en ella.

Las primeras remodelaciones de esta zona fueron a comienzos del siglo XIX y en ella podemos ver:

Iglesia de la Palma

Esta iglesia es otro de los puntos clave de Algeciras. Comenzó su construcción en el año 1720. Su estilo fue barroco pero con claros signos coloniales. Dispone de una planta de tipo rectangular y cinco naves.

Hay que decir que las columnas de esta parte son de tipo jónico. Está consagrada a la Virgen de la Palma, que es la patrona.

Capillita de Europa

Otro de los lugares de culto que también tiene gran importancia. Podemos decir que cumple funciones similares a la Iglesia de la Palma y que se complementa con ella.

Aunque se construyó en el 1690, tras un terremoto importante quedó muy afectada, de ahí que tenga un estilo barroco tardío.

Una nave con una preciosa cúpula con  pinturas, escoltan a la Virgen de Nuestra Señora de Europa que se encuentra en su interior.

El acueducto

acueducto de algeciras

Para poder traer el agua a la ciudad, nada como levantar un acueducto, que ha quedado para la posteridad. Lo levantaron en el año 1777 y llevó unos 6 años el que estuviera completo.

Hicieron dos partes o tramos, para evitar el exceso de peso, pero hoy en día tan solo podremos disfrutar tan  de algunos pequeños trozos de este tramo. Una de ellas estaba un poco más lejos, en la conocida zona de El Cobre y otra, en la Barriada de La Bajadilla.

Aunque es cierto que esta última casi ha desaparecido por completo, mientras que la primera, de El Cobre fue restaurada.

Mercado de abastos

Mercado de abastos de algeciras

No podía faltar el Mercado de abastos entre lo qué ver en Algeciras. Considerado de Bien de Interés  Cultural, fue hecho por el ingeniero Eduardo Torroja.

Se levantó en el año 1935 y tiene un claro estilo vanguardista, con una planta octogonal y su cúpula, se convirtió en uno de los lugares más emblemáticos de toda España. A su alrededor ha ido creciendo la zona de ocio gracias a sus bares o restaurantes.

El Parque de María Cristina

¿Quieres darte un paseo entre la naturaleza? Entonces no te puedes perder un lugar como este. El parque tiene más de 20.000 metros cuadrados. Es un lugar donde también se suelen celebrar algunos mercados, ferias medievales y otros eventos importantes. Se construyó en el 1834, con diseño de un clásico jardín francés donde las calles están bien delimitadas que nos llevan a descubrir nuevos rincones.

Justamente en esta zona se encontraron restos de unos baños árabes. Pero también podremos ver los bustos de Goya y del General Castaño. Por lo que hay que ir siempre muy atentos porque las sorpresas pueden estar en cada esquina. Un lugar con mucho encanto que no podrás dejar de visitar.

Ayuntamiento de Algeciras

No podíamos acabar nuestro recorrido sin hacer una visita al ayuntamiento de Algeciras. Este lugar se fundó en el 1755, aunque es cierto que la Casa Consistorial que hoy conocemos no fue hasta el año 1892 cuando tuvo lugar.

Parece que el resultado no fue tal y como se esperaba, sino que se le consideró un tanto más pesado. En su fachada se puede ver la piedra y el ladrillo rojo cómo le dan la elegancia. Cuenta con dos plantas y unos patios interiores, sin olvidar que su decoración, en algunos de los salones, está protagonizada por azulejos que tienen los colores propios de la ciudad, como son el amarillo y azul.

¿Qué te ha parecido este recorrido?