- El SAS establece dos unidades de referencia en Málaga y Sevilla para coordinar la atención oncohematológica pediátrica.
- Equipos multidisciplinares altamente especializados garantizan una valoración homogénea en toda la comunidad.
- El modelo busca reducir la variabilidad asistencial y facilitar el acceso a terapias innovadoras y ensayos clínicos.

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha dado un paso al frente en la lucha contra el cáncer pediátrico con la puesta en marcha de la Red Andaluza de Atención al Cáncer Infantil y de la Adolescencia. Esta iniciativa, impulsada desde la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, llega para poner orden y dar un enfoque común a un problema que hasta ahora se abordaba de forma más dispersa. La idea, según ha explicado el vicepresidente primero y responsable de Sanidad, Antonio Sanz, es que todos los menores con procesos oncohematológicos reciban el mismo nivel de atención, vivan en la provincia que vivan.
El nuevo modelo se apoya en unidades de referencia y subcomités clínicos especializados que coordinarán las decisiones en todo el territorio andaluz. De esta forma, se garantiza que cada caso sea evaluado por equipos multidisciplinares con criterios comunes, sin importar el hospital de origen. El objetivo no es otro que reducir la variabilidad asistencial y facilitar el acceso al recurso más adecuado en cada situación, tal y como ha señalado Sanz en la presentación oficial.
Un modelo asistencial en red para toda Andalucía

La red funcionará bajo el paraguas del Comité Autonómico de Coordinación Asistencial y contará con dos Unidades de Referencia de Oncohematología Pediátrica. Una estará en el Hospital Universitario Regional de Málaga, que dará cobertura a Andalucía Oriental, y la otra en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, para la zona occidental. Estas unidades se dividen a su vez en subcomités específicos: uno para tumores sólidos y linfomas, y otro para leucemias, siguiendo las recomendaciones nacionales e internacionales más actualizadas.
La elección de estos dos hospitales no es casualidad. Ambos concentran una larga experiencia en el tratamiento de patologías oncológicas complejas y disponen de los recursos técnicos y humanos necesarios para asumir este reto. Con esta estructura, se pretende que los pacientes y sus familias no tengan que desplazarse largas distancias para recibir una atención de calidad, ya que la coordinación entre centros permitirá que el seguimiento se haga cerca de casa siempre que sea posible.
Equipos multidisciplinares de alta especialización

Uno de los pilares de esta red son los equipos multidisciplinares que integran las unidades de oncohematología pediátrica. No se trata solo de oncólogos y hematólogos, sino de un abanico mucho más amplio de profesionales. Hay cirujanos, radiólogos, anatomopatólogos, especialistas en medicina nuclear, inmunólogos, genetistas y biólogos moleculares, oncólogos radioterápicos, expertos en cuidados paliativos pediátricos y enfermeras de práctica avanzada. También hay gestores de casos que actúan como enlace entre el hospital de referencia y el centro de origen del paciente.
Pero la cosa no queda ahí. El equipo se completa con trabajadores sociales, nutricionistas, rehabilitadores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos infantiles. Esta composición tan variada permite un abordaje integral del paciente y de su entorno familiar, algo que Antonio Sanz ha querido destacar especialmente. Porque cuando un niño enferma de cáncer, no solo sufre él, sino toda la familia, y es necesario dar soporte a todos los niveles.
Ventajas del nuevo modelo
Las ventajas de este sistema son numerosas y van más allá de la simple organización. En primer lugar, la atención coordinada entre hospitales de referencia y centros de origen evita desplazamientos innecesarios y asegura que el paciente esté siempre cerca de su red de apoyo. En segundo lugar, la concentración de experiencia clínica y recursos especializados en dos grandes nodos permite que los profesionales vean más casos y, por tanto, estén más preparados para afrontar situaciones complejas.
Además, la estandarización de protocolos diagnósticos y terapéuticos reduce la variabilidad clínica, lo que se traduce en una atención más segura y predecible. La toma de decisiones consensuada a través de subcomités multidisciplinares garantiza que cada caso sea analizado desde todas las perspectivas posibles antes de establecer el plan de tratamiento. Y no menos importante, el acceso a técnicas avanzadas, ensayos clínicos y terapias innovadoras se agiliza, algo que puede marcar la diferencia en patologías tan agresivas como las oncohematológicas.
En definitiva, lo que se busca con esta red es garantizar la equidad territorial en toda Andalucía, de modo que un niño de Almería o de Huelva tenga las mismas oportunidades de curación que uno de Sevilla o Málaga. La sanidad pública andaluza da así un paso firme hacia un modelo más justo y eficiente, poniendo al paciente en el centro de todas las decisiones.
Con esta iniciativa, Andalucía se sitúa a la vanguardia en el abordaje del cáncer infantil y adolescente, demostrando que la colaboración entre centros y la especialización son claves para mejorar los resultados. Los menores afectados y sus familias pueden respirar algo más tranquilos sabiendo que, a partir de ahora, cuentan con una red sólida y coordinada que velará por ellos en cada etapa del proceso.