
El sector de las renovables en España está viviendo unos días de auténtico frenesí tras conocerse que la joya de la corona del grupo Acciona ha despertado un interés masivo fuera de nuestras fronteras. Parece que la decisión de la familia Entrecanales de revisar su estrategia ha dado en el clavo, ya que fondos soberanos de los países del Golfo y firmas de inversión estadounidenses han puesto sus ojos sobre Acciona Energía con la intención de tomar una posición de control o, al menos, convertirse en socios mayoritarios.
Esta situación ha provocado un terremoto positivo en el parqué madrileño, donde las acciones de la filial verde se han llegado a disparar por encima del 6% en algunas sesiones. No es para menos, pues el mercado huele una operación de gran calado que podría redefinir el tablero energético europeo en un momento en el que la independencia de los combustibles fósiles es más prioritaria que nunca para los inversores institucionales.
Gigantes del capital riesgo y fondos árabes tras la pista renovable

La lista de pretendientes que manejan los asesores financieros de la operación, entre los que se encuentran nombres de peso como Goldman Sachs y Citi, es cada vez más larga. Junto a los ya conocidos KKR y Brookfield, que llevan semanas sonando con fuerza, ahora se ha sumado el coloso Blackstone y diversos fondos procedentes de Oriente Medio. Estos actores no buscan simplemente una inversión pasiva, sino que estarían analizando cómo encajar la estructura de la compañía en sus carteras globales para potenciar su crecimiento internacional.
Lo curioso de este movimiento es que el perfil de estos inversores suele ser el de permanencia a largo plazo, buscando activos que generen ingresos recurrentes y estables. Acciona Energía, con su cartera diversificada de más de 15 gigavatios repartidos por 24 países, encaja perfectamente en ese molde de negocio maduro pero con proyección, lo que explica por qué hay tantas manos levantadas para entrar en el capital.
A pesar de que Acciona posee actualmente el 91% de su filial, el grupo matriz se mantiene abierto a todas las posibilidades. Desde la entrada de un socio estratégico que aporte pulmón financiero hasta una posible exclusión de bolsa para operar con mayor flexibilidad fuera del escrutinio diario de los mercados. Lo que está claro es que la rotación de activos es una práctica habitual en este mundillo y los Entrecanales saben que tienen entre manos un caramelo muy apetecible.
El interés industrial de Repsol y Naturgy en la ecuación

Pero no solo de fondos vive esta historia; el interés también viene de dentro de casa. Energéticas de la talla de Repsol y Naturgy estarían mirando de reojo los activos de la compañía. A diferencia de los fondos estadounidenses o árabes, estas empresas españolas tendrían un enfoque mucho más industrial, centrado en adquirir parques eólicos y fotovoltaicos específicos para integrarlos en sus propias redes y acelerar sus planes de descarbonización sin tener que construir desde cero.
Este escenario de «venta por piezas» o segregación de activos es otra de las cartas que están sobre la mesa. Para una petrolera en plena transformación, hacerse con una parte de la cartera eólica de Acciona sería un atajo ideal para cumplir con sus objetivos de sostenibilidad, lo que añade una capa extra de competencia a la puja y podría elevar el precio final de la transacción de forma considerable.
El gran caballo de batalla en las negociaciones está siendo, como casi siempre, el precio. La compañía tiene el listón muy alto y aspira a que las ofertas se muevan en un rango de entre 28 y 30 euros por acción. Esta cifra es significativa porque superaría el valor con el que la empresa debutó en el mercado hace unos años, demostrando que, a pesar de los vaivenes económicos, el valor de los activos verdes sigue al alza.
Para que la operación llegue a buen puerto, los interesados tendrán que rascarse el bolsillo y ofrecer una prima de control que convenza a la propiedad. Mientras tanto, el mercado sigue expectante ante lo que podría ser una de las mayores transacciones del año en el sector, confirmando que España sigue siendo un polo de atracción brutal para el capital extranjero que busca rentabilidad en la transición ecológica. Todo apunta a que en las próximas semanas veremos movimientos definitivos que marcarán el nuevo rumbo de esta potencia de las energías limpias.