- El valle de Sedano en Burgos y Gorafe en Granada albergan algunas de las concentraciones megalíticas más relevantes de Europa.
- Los dólmenes funcionan como sepulcros colectivos neolíticos con estructuras de corredor y cámara.
- Corea del Sur posee la mayor densidad de dólmenes a nivel global, destacando sus tipos mesa y sureños.

Cuando pensamos en monumentos que transmitan una energía especial, es imposible no pensar en los dólmenes. Estas moles de piedra que parecen querer tocar el cielo son la prueba fehaciente de que el ser humano siempre ha sentido una conexión profunda con el cosmos y la eternidad. Aunque muchos creen que fueron obra de seres fantásticos, la realidad es que fueron hombres y mujeres de la prehistoria quienes levantaron estos túmulos.
Sumergirse en el mundo del megalitismo es hacer un viaje al Neolítico, una época donde la visión comunitaria de la muerte se plasmaba en arquitectura. Desde los páramos de Castilla hasta las costas de Asia, estas estructuras funerarias nos cuentan la historia de cómo nos organizábamos hace miles de años, dejando un rastro de piedra que ha resistido el paso de los milenios.
El Tesoro Megalítico de Burgos: El Valle de Sedano
Si buscas un lugar que le pegue conversación a los grandes centros prehistóricos del planeta, tienes que ir a Burgos. Más allá de los famosos yacimientos de Atapuerca, la zona de Sedano y Las Loras esconde una agrupación de dólmenes impresionante, considerada una de las mayores del continente europeo. Estas tumbas colectivas, con unos 5.000 años de antigüedad, son un auténtico museo al aire libre.

Dentro de este conjunto, el dolmen de La Cabaña es, sin duda, el que más llama la atención. Está formado por siete lajas calizas que superan los dos metros, siendo uno de los mejor conservados de toda Europa. A pesar de que sufrió saqueos en el pasado, su estructura original nos permite entender perfectamente el misticismo que rodeaba a estos sitios.
No podemos olvidarnos de Las Arnillas, situado entre Moradillo y Gredilla de Sedano. Este monumento destaca por un túmulo de 25 metros que esconde un corredor funerario de 12 metros, donde se hallaron restos de unos 50 individuos. Es un sitio donde se siente la conexión real con las creencias de los primeros habitantes de la península.
Otro punto clave es el dolmen de Moreco, en Huidobro. Con 27 metros de diámetro, es imponente y tiene ese toque de misterio gracias a las leyendas sobre poderes mágicos y sus pinturas rupestres rojas que representan rituales humanos. Finalmente, La Cotorrita, en Porquera de Butrón, cierra el círculo; aunque es más pequeño, indica que la zona estaba muy poblada en la prehistoria.
Para los que quieran profundizar, existe el dolmen de Valdemuriel en Tubilla del Agua, datado entre el 4.800 y 4.300 a.C. Este se diferencia por tener una cámara hexagonal alargada y un corredor orientado hacia el este, siendo posiblemente uno de los primeros ejemplos de sepulcro de corredor en la región.
Gorafe: El Gigante Megalítico de Granada
Si nos movemos al sur, concretamente a la comarca de Guadix en Granada, encontramos a Gorafe. Este lugar es una auténtica locura, ya que custodia cerca de 200 dólmenes, lo que lo convierte en el mayor patrimonio conservado de Europa. Todo esto se asienta en el valle del río Gor, un entorno que ya era idóneo para la vida hace 6.000 años.

Los pobladores de Gorafe no solo vivían en cuevas excavadas en los montículos, sino que erigieron 198 dólmenes distribuidos en 10 necrópolis diferentes. El esfuerzo físico para mover esas piedras demuestra que el culto a los muertos era algo primordial en su cultura. Actualmente, existen rutas señalizadas y un centro de interpretación para no perderse.
Entre los recorridos más interesantes está la Ruta de las Majadillas, que sube hasta el dolmen La Cobertera, o el Puntal del Cuervo, donde se agrupan unos 12 monumentos. También destaca el dolmen 134, conocido como Las Ascensias, que es el punto más elevado de las Majadillas y ofrece una vista privilegiada del paisaje.
El Megalitismo más allá de las fronteras europeas
Aunque Europa tiene joyas increíbles, Asia es donde realmente el megalitismo alcanzó niveles masivos. Corea del Sur es el epicentro mundial, con unos 35.000 dólmenes, lo que supone casi el 40% de todos los existentes en el mundo. Se dividen principalmente en dos estilos: los del norte, que parecen mesas sobre el suelo, y los del sur, que son pozos cubiertos por losas.
En otras regiones como la India, concretamente en Karnataka y Tamil Nadu, también se han identificado decenas de dólmenes. Por otro lado, en Rusia, el noroeste del Cáucaso alberga más de tres mil estructuras megalíticas vinculadas a la cultura de Maykop, que servían no solo como tumbas, sino como cofres para proteger tesoros de oro y plata.
Recorrido por los dólmenes del resto de Europa y el Mediterráneo
Si hacemos un mapa rápido, veremos que el megalitismo está por todas partes. En el Reino Unido tenemos el Lanyon Quoit en Cornualles, mientras que en Irlanda se encuentra el dolmen de Brownshill, cuya losa superior pesa unas impresionantes 150 toneladas, siendo el más grande de Europa.
Francia también presume de sus alineamientos en Carnac y dólmenes como los de Passebonneau. En Italia, Sicilia y Cerdeña guardan estructuras muy curiosas, como el monumento semi-ovalado de Cava dei Servi, que rompe la estética tradicional de la cámara rectangular.
En nuestra península, además de Burgos y Granada, destacan el Crómlech de los Almendros en Portugal, el dolmen de Menga en Andalucía o el de Lácara en Extremadura. Incluso en el Mediterráneo oriental, países como Jordania, Israel y Siria tienen presencia de estas moles de piedra, al igual que Túnez con su necrópolis en Dougga.
Caminar entre estas piedras es una experiencia que nos devuelve a la esencia de la humanidad. Desde la precisión astronómica del solsticio de invierno en algunos dólmenes españoles hasta los estilos diversos de los goindol coreanos, el legado megalítico es un testamento de piedra que nos sigue fascinando y planteando preguntas sin respuesta sobre nuestros ancestros.
