- 358 trabajadores fallecieron en accidente laboral durante el primer semestre de 2026, cinco menos que el año anterior.
- Los accidentes con baja aumentaron un 1,8% hasta los 303.853, con los infartos como principal causa de muerte.
- Los sindicatos exigen acelerar la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales ante las cifras.
- Extremadura y otras regiones muestran mejoras en el índice de incidencia, pero los accidentes mortales preocupan.

La siniestralidad laboral sigue siendo uno de los grandes desafíos del mercado de trabajo español. Aunque el número de fallecidos ha bajado ligeramente, las cifras de accidentes con baja continúan al alza, lo que refleja que la reducción de la mortalidad no ha ido acompañada de una mejora generalizada en las condiciones de seguridad. Los datos provisionales del Ministerio de Trabajo y Economía Social, correspondientes al primer semestre de 2026, dibujan un panorama complejo que ha llevado a los sindicatos a reclamar cambios normativos urgentes.
Entre enero y junio, un total de 358 trabajadores perdieron la vida en accidente laboral, cinco menos que en el mismo periodo de 2025, lo que supone un descenso del 1,4%. Sin embargo, los accidentes con baja aumentaron un 1,8% hasta alcanzar los 303.853, con un crecimiento especialmente notable en los siniestros in itinere, que subieron un 4,4%. Estos datos evidencian que, pese a los esfuerzos preventivos, el riesgo sigue presente en numerosos sectores y ocupaciones.
Principales causas y sectores afectados

Las enfermedades cardiovasculares vuelven a ser la principal causa de muerte en el entorno laboral. Los infartos y derrames cerebrales provocaron 119 fallecimientos, seguidos de los golpes por caídas (51) y los atrapamientos o amputaciones (49). Estas tres causas concentran la mayoría de los accidentes mortales, lo que indica que muchos de ellos podrían evitarse con medidas preventivas básicas. Por sectores, los servicios registraron 139 muertes, un 3,7% más que el año anterior, mientras que la industria redujo sus fallecidos un 20,8% hasta los 38. La construcción y la agricultura mantuvieron sus cifras, con 85 y 28 muertes respectivamente.
En cuanto a los accidentes con baja, los golpes contra objetos inmóviles (74.315), los sobreesfuerzos (68.172) y los choques contra objetos en movimiento (47.076) fueron las causas más frecuentes. La industria manufacturera, la construcción y el comercio concentran el mayor número de siniestros. Los peones de la agricultura, construcción, industria y transporte son el colectivo con más accidentes en jornada, mientras que los trabajadores de restauración y comercio lideran los accidentes in itinere.
Evolución por comunidades autónomas

El análisis territorial muestra realidades muy dispares. Castilla-La Mancha registró 20 fallecidos en jornada y 6 in itinere, con un incremento del 17% en los primeros y del 50% en los segundos. Su índice de incidencia en accidentes mortales duplica la media nacional, situándose en 0,42 frente al 0,22 estatal. Castilla y León contabilizó 21 muertes, con León como la provincia más afectada, mientras que Murcia experimentó una reducción del 50% en sus accidentes mortales, aunque los graves aumentaron un 63%.
En el lado positivo, Extremadura logró compatibilizar el crecimiento del empleo con una reducción del riesgo laboral. Su índice de incidencia bajó de 13,94 a 13,75 accidentes con baja por cada 1.000 trabajadores, y las enfermedades profesionales descendieron de 270 a 89 casos. La Junta extremeña ha reforzado las inspecciones y las campañas preventivas, aunque los doce fallecidos registrados en la región durante el semestre mantienen la alerta. El perfil del accidentado, según el Observatorio de Siniestralidad de Mutua Universal, es un trabajador de entre 45 y 54 años, con poca antigüedad en la empresa, que sufre el accidente un lunes por la mañana.
Reacciones sindicales y reforma normativa

UGT ha calificado de «inaceptable» que 358 personas hayan muerto en accidente laboral en solo seis meses, y ha instado a los grupos parlamentarios a aprobar la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. El sindicato subraya que la nueva normativa reforzará la gestión de los riesgos psicosociales, adaptará la prevención a los retos climáticos y digitales, e incorporará la perspectiva de género. Además, creará la figura del agente territorial para apoyar a las pymes, que son las que más dificultades tienen para gestionar la prevención.
CCOO también ha exigido una tramitación urgente de la reforma, señalando que «cualquier accidente es prevenible» y que «no se puede admitir que aumenten un 25% las muertes por atrapamientos o un 4% por caídas». Ambos sindicatos coinciden en que la reforma es esencial para consolidar la reducción de la siniestralidad, independientemente de la evolución del mercado laboral. El anteproyecto, respaldado por el Gobierno y los agentes sociales, lleva tres décadas de retraso y necesita actualizarse para hacer frente a los nuevos riesgos emergentes.

Mientras tanto, las administraciones autonómicas están intensificando sus actuaciones. Extremadura ha duplicado el presupuesto de su departamento de Trabajo, ha aumentado el número de inspectores y ha puesto en marcha una campaña específica para autónomos a través de redes sociales. La prevención sigue siendo la herramienta clave para reducir la siniestralidad, pero los datos demuestran que aún queda mucho camino por recorrer. La mortalidad laboral, aunque haya bajado ligeramente, sigue siendo una tragedia que se repite cada día en España.
En definitiva, el balance del primer semestre de 2026 deja una doble lectura: por un lado, la reducción de los accidentes mortales es una buena noticia, aunque sea tímida; por otro, el aumento de los accidentes con baja y la persistencia de causas evitables como los atrapamientos o las caídas indican que la cultura preventiva aún no está suficientemente arraigada en el tejido productivo. Los sindicatos, las empresas y las administraciones deben seguir trabajando de forma coordinada para que ningún trabajador pierda la vida mientras desempeña su labor.
