- Un terremoto de magnitud 4,8 sacudió Granada el 15 de agosto con epicentro en Alhendín.
- El 18 de agosto, otro seísmo de 4,7 en Gójar reavivó la alerta.
- El IGN ha registrado más de 348 temblores desde el 14 de agosto.
- Las autoridades activaron el plan de emergencia sísmica y se registraron daños menores.

La provincia de Granada vive desde el pasado 14 de agosto una serie sísmica sin precedentes en las últimas décadas. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha contabilizado más de 348 temblores, la mayoría de baja magnitud, aunque dos de ellos han superado el 4,5. El primero, ocurrido en la madrugada del sábado 15 de agosto, tuvo una magnitud de 4,8 y epicentro en Alhendín, mientras que un segundo, registrado el martes 18, alcanzó 4,7 en Gójar.
La población, especialmente en el área metropolitana de Granada, ha sentido con claridad estos movimientos, que han provocado daños materiales en cornisas y fachadas, así como algunos heridos leves. Las autoridades han activado el Plan de Emergencia ante el Riesgo Sísmico en fase de emergencia y han tomado medidas preventivas como el desalojo de edificios públicos y la suspensión de la actividad sanitaria no esencial.

El terremoto del 15 de agosto
El seísmo más importante de la serie tuvo lugar a la 1:04 de la madrugada del sábado, con epicentro al noreste de Alhendín, a unos ocho kilómetros de la capital. Inicialmente se estimó su magnitud en 5,0, pero el IGN la revisó posteriormente a 4,8. El temblor se percibió en más de 500 localidades, incluidas provincias como Málaga, Jaén, Murcia e incluso Madrid, según los datos macrosísmicos recogidos por el organismo.
La intensidad máxima alcanzó el grado V-VI en la escala EMS-98 en varias poblaciones de la Vega, lo que corresponde a una sacudida fuerte con pequeños daños. El IGN recibió más de 12.000 cuestionarios de ciudadanos que sintieron el movimiento. Afortunadamente, no hubo que lamentar víctimas graves, aunque se registraron algunos heridos leves por caídas de objetos y crisis de ansiedad.

Una serie sísmica que no cesa
Desde el 14 de agosto, la red sísmica ha detectado una actividad incesante. El IGN ha contabilizado 348 terremotos, de los cuales 37 han sido sentidos por la población. La mayoría son de magnitud inferior a 2, pero también se han producido réplicas de magnitud superior a 4, como la del martes 18. El terremoto del martes, con epicentro en Gójar, se registró a las 10:37 y fue seguido de varias réplicas en Churriana de la Vega, Alhendín y Ogíjares.
Los expertos del IGN han desplegado dos estaciones sísmicas portátiles en la zona epicentral para mejorar el seguimiento. Además, han explicado que la serie se enmarca entre las fallas de Dílar, Granada y Belicena-Alhendín, con mecanismos de falla normal. La cuenca de Granada es una de las zonas con mayor actividad sísmica de la Península, y los movimientos actuales se consideran dentro de la normalidad, aunque no se descartan nuevas réplicas.

Daños y medidas de emergencia
El balance de daños, aunque significativo, no ha sido catastrófico. Las incidencias más comunes han sido desprendimientos de cornisas, grietas en fachadas y caída de elementos arquitectónicos. En la capital, el Ayuntamiento decretó el cierre temporal de todos los edificios municipales abiertos al público, y la Alhambra fue desalojada de manera preventiva, aunque reabrió tras comprobarse que no había sufrido daños estructurales.
En el ámbito sanitario, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) suspendió la actividad programada en los centros de salud de la provincia, manteniendo las urgencias y la atención oncológica. Se registraron tres heridos leves, entre ellos una menor de 13 años que fue trasladada al hospital. El 112 gestionó más de 500 llamadas en la jornada del martes, y la Junta de Andalucía activó la fase de emergencia del Plan Sísmico, coordinando a los servicios de emergencia y evaluando las incidencias.

El contexto geológico
Granada se asienta sobre el límite de las placas euroasiática y africana, que convergen a una velocidad de entre 4 y 5 milímetros al año. Esa presión acumulada genera fallas activas, como las que han provocado esta serie. La cuenca de Granada, rellena de sedimentos, amplifica las ondas sísmicas, lo que explica que los temblores se perciban con más intensidad en la Vega que en zonas rocosas.
Los geólogos consultados coinciden en que se trata de una serie sísmica, no de un enjambre ni de un terremoto con réplicas clásico. La liberación de energía se está produciendo de forma gradual, lo que, según algunos expertos, puede ser positivo para evitar un seísmo de mayor magnitud. Sin embargo, también advierten de que es imposible predecir cuándo terminará la actividad o si podría producirse un terremoto mayor.

¿Qué dicen los expertos?
Investigadores del Instituto Andaluz de Geofísica y de la Universidad de Granada han explicado que la serie actual presenta un comportamiento similar al episodio de 2021 en Atarfe y Santa Fe, que duró tres meses y superó los 3.000 temblores. La ley de Gutenberg-Richter establece que los terremotos pequeños son más frecuentes que los grandes, y en esta zona se espera un evento de magnitud 5 cada 16 años, según estudios estadísticos.
Los expertos insisten en que no hay que dejarse llevar por el alarmismo. La población debe seguir las recomendaciones de autoprotección y mantenerse informada a través de los canales oficiales. Mientras tanto, las autoridades continúan evaluando los daños y trabajando para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

En definitiva, la serie sísmica de Granada ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la región ante estos fenómenos, pero también la capacidad de respuesta de las instituciones. Con más de 300 temblores en una semana, la normalidad se va recuperando poco a poco, aunque la tierra sigue recordando que vivimos en una zona de riesgo. La prevención y la información contrastada son las mejores herramientas para afrontar estas situaciones.
